qué es marcablanca

ser, pensar, hacer marcablanca: una declaración de intenciones

llamar a las cosas por su nombre es complicado cuando no lo tienen. algunos creen que las cosas que no se nombran no son. nosotros no creemos casi en nada más que en el por si acaso. eso es marcablanca, un por si acaso, un brindis al sol.

marcablanca es siempre otra cosa: no es una librería, no es una galería, no es una asociación, no es. sí es un hueco repleto de libros que se donan, intercambian, regalan o roban pero no se venden; sin cobertura telefónica, sin cartel o nombre en el escaparate, que no es un escaparate, que es una #vitrina, que muestra el otro lado a través de un cristal que te refleja a ti mismo en el exterior mientras miras el interior.

abrir un espacio, en el que no se realizan actividades comerciales sino de reflexión y experimentación, a codazos como en el metro, para que entren tus amigos, que no son amigos sino los que son, hacer sin saber muy bien qué se está haciendo en lugar de hacer marca, e invisibilizarse y dejarse ocupar, invadir.


«las marcas blancas aparecen en los años 60 y reciben este nombre por utilizar envases neutros, asépticos con predominio del color blanco.

convive con formas como marca del distribuidor, marca genérica,  marca propia y marca libre. son marcas del distribuidor, en oposición a las marcas que se pueden encontrar en la red comercial; son marcas genéricas, frente al carácter específico de las marcas; son marcas propias, porque pertenecen al distribuidor; y son marcas libres, no sujetas a ciertas exigencias de mercado.

pese a ser un fenómeno tan cotidiano en la vida de los hablantes, marca blanca (ni sus variantes) no ha encontrado un lugar en los diccionarios. se trata de un neologismo invisibilizado lexicográficamente, ya que no aparece ni ninguno de los diccionarios consultados (académicos, diccionarios de uso y de neologismos).»

tomado del artículo de judit freixa, observatori de neologia de la universitat pompeu fabra (españa).