todos los días son #8M

Érica Pérez Escobedo desapareció el 21 de septiembre del 2002. “A las 11:17 horas del 23 de septiembre de 2002, mismo día y misma hora en que las autoridades daban a conocer la instalación del Instituto Chihuahuense de la Mujer, un hombre encargado de cuidar una flotilla de camiones de carga se dirigía a realizar su labor, cuando se encontró con el cuerpo de Erica en un lote baldío, con evidentes huellas de haber sido ultrajada sexualmente y con la correa de su bolsa de mano alrededor del cuello, y con posibilidades de que su muerte se hubiera registrado en otro sitio y ahí la fueron a arrojar. Sin embargo, el vocero de la Subprocuraduría General de Justicia en el Estado, Marco Antonio Moreno Figueroa, dijo que murió de una sobredosis de droga, incluso, dijo, en el cuerpo de la joven se hallaron residuos de cocaína, con el fin de desprestigiar a la víctima, y de alguna manera responsabilizarla de su tragedia”.

Érica era empleada de maquiladora y ese día había ido a gestionar su cambio de horario. Doña Elia, madre de Érica, trabajaba haciendo tortillas de harina para una burrería en el centro de la ciudad. Ni siquiera se había percatado de la desaparición de su hija cuando, al igual que en el caso de Doña Ramona, los judiciales llegaron a su casa para llevarla a identificar el cuerpo. La llevaron hasta el anfiteatro donde (en contra de su voluntad) le inyectaron un fuerte sedante antes de pasarla. Esa fue de las últimas veces que Elia miró a su hija. Doña Elia sacó adelante a sus dos nietos y a su hijo Martín, quien tiene capacidades educativas especiales. Tuvo que trabajar como empleada doméstica durante muchos años mientras los niños estuvieron pequeños. Después trabajó en varios lugares del centro de la ciudad incluyendo un mercado donde se vende ropa para dama.

eso estuvimos haciendo ayer #8m: pronunciar el nombre de las que no están, imprimirlo y repartirlo, hacerlo circular. porque todos los días son 8 de marzo.