yuri tuma (sao paulo, brasil 1983) ha realizado seis exposiciones individuales, y ha participado en exposiciones colectivas y ferias de arte en nueva york, shanghái, sao paulo, miami, paris y madrid. la instalación, la escultura, la performance y el arte sonoro son sus actividades principales. en 2017 recibe la beca acciona para estudiar un master en arte en el círculo de bellas artes de madrid enfocando su investigación artística en la importancia de la arquitectura como protagonista de un cambio mediante el estudio de utopías arquitectónicas relacionadas con formas de arte que estimulan la conciencia del espectador sobre el tema de la explotación ambiental. el uso del material primario industrial y orgánico en sus obras cuestionan sus cualidades considerando un nuevo paisaje post natural en relación a la imaginación y el espíritu (post) humano.

tuma trabaja con esculturas que utilizan material tanto industrial como orgánico, explorando la incómoda interacción entre ellas y buscando una manera de que coexistan; comprendiendo sus diferentes temporalidades y encuentros sincrónicos paradójicos, la dureza y fragilidad de la arcilla, el mármol o el vidrio, y el calor y la frescura de una rama, un parche de musgo, etc.

“la naturaleza tiene un sistema de retroalimentación dinámico y la nueva planificación de la ciudad debe esforzarse por lograr lo mismo. una posible utopía es la de una ciudad de infraestructura verde hecha con materiales biológicos con características de regeneración rápida. los futuros edificios híbridos respirarán y mutarán de acuerdo con sus condiciones sociales, espacios culturales y entornos climáticos. pero como las utopías nacen para fracasar, podría ser el caso de esta nueva metamorfosis verde. por ejemplo, la utopía contemplada por los expresionistas alemanes de principios del siglo xx fue rápidamente pervertida por el movimiento industrial y capitalista de su tiempo. el arquitecto bruno taut en 1919 llamó a una red de correspondencia de “cadena de cristal”, en la que arquitectos de renombre como su hermano max taut, hermann finsterlin, wenzel hablik, hans luckgardt, entre otros, discutieron ideas sobre cómo construir una sociedad donde todos los humanos trabajasen inspirados por un objetivo en común. pensaban en una arquitectura transparente de vidrio que inspirara el espíritu a renunciar a la materialidad y así ascender a un nivel superior de conciencia colectiva hacia la naturaleza y la cosmología del universo. cuando nos entendemos a nosotros mismos como parte de la naturaleza, abandonamos el yo o el confinamiento individual y nos damos cuenta instantáneamente de que no soy, luego existo, pero de que somos, luego existimos. el vidrio, sin embargo, es un elemento que ha jugado un papel destacado en las construcciones de ocio, vivienda y negocios en ciudades en desarrollo. estos brillantes rascacielos simbolizan en última instancia la promesa capitalista que conduce a la despoblación de las áreas rurales y la explotación del medio ambiente, una realidad contraria a la imaginada por la filosofía trascendental de los expresionistas.”

sus obras funcionan como agentes para el proceso de pensar, estudiar y hacer arquitectura poniendo en cuestión utopias arquitectónicas como la de “the garden cities of to-morrow” de ebenezer howard o la filosofía transcendental de los arquitectos expresionistas que componían el colectivo “crystal chain” y lo que eses pensamientos pueden aportar o contradecir dentro del capitaliceno.